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Michael McClain
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"Los
que no conocen el pasado están condenados a repetir sus errores".
Como todo el mundo sabe, los últimos años del
Imperio Romano estuvieron marcados por grave declive moral en todos los
aspectos, y no sólo hubo decadencia en el sentido de la "Dolce Vita"
de Federico Fellini, no sólo fue una cuestión de orgías. El sentido de la
caridad pública y ayuda a los menos afortunados se había conservado hasta un
punto para mantener a los burócratas y a los "gorrones" (que viven de
los pagos de la seguridad social), que hicieron subir los impuestos y
desmoralizaron a los trabajadores. Hubo también un tremendo aumento en la
influencia de la mujer, algo que va asociado a todos los períodos de decadencia
y declive. "Roma gobierna el mundo, pero las mujeres gobiernan Roma"
era un proverbio de esa época. Junto con ésto hubo un pernicioso aumento del
número de abortos, tan fuertemente denunciados y condenados por San Agustín,
así como un declive en la estabilidad de la familia y un aumento de la
delincuencia juvenil, homosexualidad y una obsesión por la ostentación, la
vanalidad y las frivolidades.
Bajo el mandato de los grandes Jalifas Harun
al-Rashid y Maamun, el Jalifato abásida cuya capital era Bagdad alcanzó un
esplendor en todos los campos raramente igualado en el pasado o en el futuro.
Al comienzo del siglo X (de la era cristiana), dicho Jalifato era todavía rico
y brillante, aunque los gérmenes de la decadencia y la desintegración eran
visibles a todo el mundo y denunciados por mucha gente. MUy pronto el Jalifato
fue aplastado por la bota de los turcos, y la brillante civilización
árabe-islámica languideció gradualmente. Durante este período hubo una gran
proliferación de cantantes populares, y los escritores del período lamentaban
su influencia en los jóvenes, diciendo que ésto provocaba un declive en la
moralidad sexual. Los historiadores de la época también se quejaban del uso del
lenguaje obsceno, algo no tolerado cuando el Jalifato estaba en su apogeo.
Aunque parezca sorprendente, en este período hubo también un movimiento
feminista. Como Ibn Bassam relata, las mujeres comenzaron a desempeñar
ocupaciones anteriormente reservadas a los hombres, tales como: escriba,
recaudador de impuestos y predicador. Los intentos de que las mujeres
consiguieran el puesto de juez de qaadi fallaron, pues hasta ahora las iglesias
Católica Romana y Ortodoxa Oriental, se oponen fuertemente a la idea del
sacerdocio en las mujeres. Uno puede preguntarse si el feminismo es causa o
efecto de la decadencia. Personalmente pienso que son ambos. En medio de una
crisis económica, los trabajadores de Bagdad decidieron trabajar solamente
cinco días a la semana. Había un gran interés por aprender, pero sólo como
medio de adquirir dinero. Al-Ghazzali denunció amargamente la educación cuyo
único fin era el logro del dinero sin ninguna base religiosa o moral.
La decadencia producida por la riqueza no es tanto
física como moral. Primero se presenta
el mercantilismo, que mide todo bajo el rasero del dinero. Más tarde se sucede
un cinismo que ridiculiza los valores espirituales, de caballerosidad y
estéticos, diciendo en realidad que sólo existen los objetos materiales.
FINALMENTE el materialismo comienza a "COMERSE SU PROPIA COLA". Los
"gorrones" proclaman que el Estado está obligado a pagarles y si
alguien sugiere que trabajen para ganar su sustento, gritan
"ESCLAVITUD" Y "OPRESION". Viendo sus salarios y el fruto
de su labor destruído por los impuestos recaudados para mantener a los "gorrones"
y burócratas, los restantes trabajadores se desmoralizan, cada vez más
trabajadores se unen a las filas de los "gorrones", disminuyendo de
esta forma rápidamente la base impositiva y aumentando los gastos oficiales.
La productividad baja mientras el cáncer
de los impuestos aumenta. El resultado final es el colapso tanto MORAL como ECONOMICO. Es totalmente evidente como
el materialismo y el mercantilismo pervierten incluso los impulsos más nobles,
tales como la ayuda y la compasión a los menos afortunados, lo que se convierte
en un medio de explotación de los trabajadores honrados para mantener a los
burócratas y a los "gorrones".
Debe observarse que ninguna religión defiendo a los
parásitos y a los "gorrones". San Pablo dice tajantemente:
"El
que no trabaja no come"
Muchos dichos del Profeta Muhammad afirman que
incluso el trabajo más humilde es mejor que ser un "gorrón". Por
supuesto no hay justificación religiosa a la explotación de los trabajadores
honrados en provecho de los "gorrones" y burócratas, todo ello en
nombre de la "COMPASION". Mediante el colapso moral producido, el
materialismo comienza a comerse su propia cola y termina destruyéndose a sí
mismo.
Glubb Pasha dijo:
"Los
imperios nacen de entusiasmo y mueren de cinismo".
Will Durant, Spengler y Toynbee confirman el
diagnóstico.
San Agustín en los últimos años del Imperio Romano y
al-Ghazzali en los últimos años del Jalifato abásida denunciaron y condenaron
los mismos males con ligeras variaciones. Hoy vemos los mismos males que ellos
denunciaron campando por sus respetos y defendidos a menudo en nombre de la
"LIBERTAD", "EMANCIPACION" e incluso la
"COMPASION". Con bastante extrañeza escuchamos que estos mismos males
son alabados como "avanzados", "contemporáneos",
"modernos", etc., como si se tratase de algo novedoso. Por supuesto,
los que dicen ésto están revelando su ignorancia aunque puedan proclamarse
intelectuales. (¿Qué es un intelectual? Aparentemente el que se proclama a sí
mismo serlo).
No todo cambio es positivo; el cambio puede ser
positivo, negativo o indiferente. Así, el dogma del "PROGRESO", según
el cual lo supuestamente "nuevo" (que casi nunca es "nuevo"
en absoluto, sino simplemente algo que la mayoría de la gente ha olvidado) es
siempre superior a lo que existió con anterioridad, resulta falso y francamente
absurdo para determinadas opiniones, lo que resulta obvio para cualquiera que
tenga un grano de sentido común.
Los recursos espirituales existieron para salvar
tanto el Imperio Romano como el Jalifato abásida. En la época de San Agustín el
Imperio Romano era nominalmente cristiano y abundaban los santos. Sin embargo,
en el momento del triunfo del cristianismo la decadencia del Imperio Romano
estaba demasiado avanzada para ser detenida, aunque dicho triunfo la redujo.
Para la gran mayoría de la gente del Imperio Occidental (el Imperio Romano
Oriental o Bizantino cambió de rumbo a tiempo), el cristianismo era algo
puramente nominal, relegado a los marginados de la vida, que no afectaba al
verdadero negocio de hacer dinero o al puro hedonismo. Pocas personas tenían
verdaderamente mucho conocimiento o comprensión de las doctrinas cristianas,
porque se estudio no proporcionaba mucho dinero. La metafísica y los valores
del druismo, zoroastrismo, y mitraísmo así como el cristianismo, podían haber salvado
al Imperio Romano de haber sido adecuadamente estudiados, comprendidos y
puestos en práctica. Pero dicho crudamente, de nada sirve el propósito si no se
pone en práctica.
Los positivistas dicen que la metafísica es inútil,
irrelevante, pero nada más lejos de la verdad. Aunque una buena metafísica se
puede deformar en la práctica como la luz al pasar a través de un cristal
ondulado y sucio, de una mala metafísica sólo puede venir el mal. La metafísica
es la fuente fundamental de los fines, valores y principios. Una proyección
hacia el INFINITO y lo ABSOLUTO es más necesario para el hombre que el
alimento. Sin esta proyección el hombre se hunde en la desesperanza y el
nihilismo, y, lo sepa o no, como la flauta de caña del principio del MASNAVI
del famoso poeta místico musulmán Jalaal-ud-Din Rumi. Actualmente nada es más
vital que un renacimiento religioso para defenderse de las mareas del
materialismo, nihilismo (negación de toda realidad o todo crecimiento objetivo
de la verdad) y hedonismo (doctrina que considera el placer como fin).
En la actualidad la situación es mala, pero hay
algunas señales esperanzadoras. Ciertamente parece haber un retorno a la
religión en todo el mundo, del cual el RESURGIMIENTO ISLAMICO es el más
espectacular aunque no la única manifestación. El Resurgimiento Islámico es, en
verdad, uno de los fenómenos más esperanzadores de este siglo. Hay una búsqueda
evidente por los valores espirituales o "postmaterialistas". Incluso
los "cultos" nuevos son un síntoma de lo anterior, así que, al menos
hasta cierto punto, suponen un signo esperanzador. El "retorno a lo
tradicional" es visible incluso en las cosas más triviales de la vida
diaria. Igualmente esperanzador es el auge de grupos de "Nuevos
Filósofos" y "Nuevo Derecho" en muchos países. En las recientes
elecciones de Estados Unidos (este artículo está fechado en 1981) el
"Movimiento Religioso Nuevo Derecho" ha demostrado su fuerza. Por
obvias razones numéricas el citado Movimiento Religioso Nuevo Derecho, está
compuesto principalmente por católicos y protestantes conservadores, pero
también incluye a musulmanes, hindúes, judíos, sijs, y budistas, así como la
casi totalidad de los cristianos ortodoxos orientales de Estados Unidos.
En resumen, la religión tiene más relevancia que nunca,
SOLO la religión puede invertir la marcha hacia la decadencia. Sólo el futuro
dirá si la religión revivirá o si el ateísmo y el materialismo continuarán
extendiendo la decadencia y el declive.
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