Comunidad Musulmana Ahmadía

BISM
Amor Para Todos, Odio Hacia Nadie
Bienvenidos a la Web Oficial en Lengua Española

 

      

LA MARCHA HACIA LA DECADENCIA PUEDE INVERTIRSE

 

Michael McClain

 

 

EN LA BIBLIA el libro del Eclesiastés dice: "No hay nada nuevo bajo el sol". Aunque no estoy seguro sobre este punto, creo que fue Oswald Spengler quien dijo: "No hay nada nuevo, salvo lo que se ha olvidado". No comparto el fatalismo teutónico de Spengler, puesto que creo que es posible un cambio de dirección. Sin embargo, si una civilización no cambia su trayectoria el final es conocido, porque otros han seguido el mismo rumbo. Como George Santayana dijo:  

"Los que no conocen el pasado están condenados a repetir sus errores".  

Como todo el mundo sabe, los últimos años del Imperio Romano estuvieron marcados por grave declive moral en todos los aspectos, y no sólo hubo decadencia en el sentido de la "Dolce Vita" de Federico Fellini, no sólo fue una cuestión de orgías. El sentido de la caridad pública y ayuda a los menos afortunados se había conservado hasta un punto para mantener a los burócratas y a los "gorrones" (que viven de los pagos de la seguridad social), que hicieron subir los impuestos y desmoralizaron a los trabajadores. Hubo también un tremendo aumento en la influencia de la mujer, algo que va asociado a todos los períodos de decadencia y declive. "Roma gobierna el mundo, pero las mujeres gobiernan Roma" era un proverbio de esa época. Junto con ésto hubo un pernicioso aumento del número de abortos, tan fuertemente denunciados y condenados por San Agustín, así como un declive en la estabilidad de la familia y un aumento de la delincuencia juvenil, homosexualidad y una obsesión por la ostentación, la vanalidad y las frivolidades.  

Bajo el mandato de los grandes Jalifas Harun al-Rashid y Maamun, el Jalifato abásida cuya capital era Bagdad alcanzó un esplendor en todos los campos raramente igualado en el pasado o en el futuro. Al comienzo del siglo X (de la era cristiana), dicho Jalifato era todavía rico y brillante, aunque los gérmenes de la decadencia y la desintegración eran visibles a todo el mundo y denunciados por mucha gente. MUy pronto el Jalifato fue aplastado por la bota de los turcos, y la brillante civilización árabe-islámica languideció gradualmente. Durante este período hubo una gran proliferación de cantantes populares, y los escritores del período lamentaban su influencia en los jóvenes, diciendo que ésto provocaba un declive en la moralidad sexual. Los historiadores de la época también se quejaban del uso del lenguaje obsceno, algo no tolerado cuando el Jalifato estaba en su apogeo. Aunque parezca sorprendente, en este período hubo también un movimiento feminista. Como Ibn Bassam relata, las mujeres comenzaron a desempeñar ocupaciones anteriormente reservadas a los hombres, tales como: escriba, recaudador de impuestos y predicador. Los intentos de que las mujeres consiguieran el puesto de juez de qaadi fallaron, pues hasta ahora las iglesias Católica Romana y Ortodoxa Oriental, se oponen fuertemente a la idea del sacerdocio en las mujeres. Uno puede preguntarse si el feminismo es causa o efecto de la decadencia. Personalmente pienso que son ambos. En medio de una crisis económica, los trabajadores de Bagdad decidieron trabajar solamente cinco días a la semana. Había un gran interés por aprender, pero sólo como medio de adquirir dinero. Al-Ghazzali denunció amargamente la educación cuyo único fin era el logro del dinero sin ninguna base religiosa o moral.  

La decadencia producida por la riqueza no es tanto física como  moral. Primero se presenta el mercantilismo, que mide todo bajo el rasero del dinero. Más tarde se sucede un cinismo que ridiculiza los valores espirituales, de caballerosidad y estéticos, diciendo en realidad que sólo existen los objetos materiales. FINALMENTE el materialismo comienza a "COMERSE SU PROPIA COLA". Los "gorrones" proclaman que el Estado está obligado a pagarles y si alguien sugiere que trabajen para ganar su sustento, gritan "ESCLAVITUD" Y "OPRESION". Viendo sus salarios y el fruto de su labor destruído por los impuestos recaudados para mantener a los "gorrones" y burócratas, los restantes trabajadores se desmoralizan, cada vez más trabajadores se unen a las filas de los "gorrones", disminuyendo de esta forma rápidamente la base impositiva y aumentando los gastos oficiales. La  productividad baja mientras el cáncer de los impuestos aumenta. El resultado final es el colapso tanto MORAL  como ECONOMICO. Es totalmente evidente como el materialismo y el mercantilismo pervierten incluso los impulsos más nobles, tales como la ayuda y la compasión a los menos afortunados, lo que se convierte en un medio de explotación de los trabajadores honrados para mantener a los burócratas y a los "gorrones".  

Debe observarse que ninguna religión defiendo a los parásitos y a los "gorrones". San Pablo dice tajantemente:  

"El que no trabaja no come"

Muchos dichos del Profeta Muhammad afirman que incluso el trabajo más humilde es mejor que ser un "gorrón". Por supuesto no hay justificación religiosa a la explotación de los trabajadores honrados en provecho de los "gorrones" y burócratas, todo ello en nombre de la "COMPASION". Mediante el colapso moral producido, el materialismo comienza a comerse su propia cola y termina destruyéndose a sí mismo.  

Glubb Pasha dijo:

"Los imperios nacen de entusiasmo y mueren de cinismo".

Will Durant, Spengler y Toynbee confirman el diagnóstico.  

San Agustín en los últimos años del Imperio Romano y al-Ghazzali en los últimos años del Jalifato abásida denunciaron y condenaron los mismos males con ligeras variaciones. Hoy vemos los mismos males que ellos denunciaron campando por sus respetos y defendidos a menudo en nombre de la "LIBERTAD", "EMANCIPACION" e incluso la "COMPASION". Con bastante extrañeza escuchamos que estos mismos males son alabados como "avanzados", "contemporáneos", "modernos", etc., como si se tratase de algo novedoso. Por supuesto, los que dicen ésto están revelando su ignorancia aunque puedan proclamarse intelectuales. (¿Qué es un intelectual? Aparentemente el que se proclama a sí mismo serlo).  

No todo cambio es positivo; el cambio puede ser positivo, negativo o indiferente. Así, el dogma del "PROGRESO", según el cual lo supuestamente "nuevo" (que casi nunca es "nuevo" en absoluto, sino simplemente algo que la mayoría de la gente ha olvidado) es siempre superior a lo que existió con anterioridad, resulta falso y francamente absurdo para determinadas opiniones, lo que resulta obvio para cualquiera que tenga un grano de sentido común.  

Los recursos espirituales existieron para salvar tanto el Imperio Romano como el Jalifato abásida. En la época de San Agustín el Imperio Romano era nominalmente cristiano y abundaban los santos. Sin embargo, en el momento del triunfo del cristianismo la decadencia del Imperio Romano estaba demasiado avanzada para ser detenida, aunque dicho triunfo la redujo. Para la gran mayoría de la gente del Imperio Occidental (el Imperio Romano Oriental o Bizantino cambió de rumbo a tiempo), el cristianismo era algo puramente nominal, relegado a los marginados de la vida, que no afectaba al verdadero negocio de hacer dinero o al puro hedonismo. Pocas personas tenían verdaderamente mucho conocimiento o comprensión de las doctrinas cristianas, porque se estudio no proporcionaba mucho dinero. La metafísica y los valores del druismo, zoroastrismo, y mitraísmo así como el cristianismo, podían haber salvado al Imperio Romano de haber sido adecuadamente estudiados, comprendidos y puestos en práctica. Pero dicho crudamente, de nada sirve el propósito si no se pone en práctica.  

Los positivistas dicen que la metafísica es inútil, irrelevante, pero nada más lejos de la verdad. Aunque una buena metafísica se puede deformar en la práctica como la luz al pasar a través de un cristal ondulado y sucio, de una mala metafísica sólo puede venir el mal. La metafísica es la fuente fundamental de los fines, valores y principios. Una proyección hacia el INFINITO y lo ABSOLUTO es más necesario para el hombre que el alimento. Sin esta proyección el hombre se hunde en la desesperanza y el nihilismo, y, lo sepa o no, como la flauta de caña del principio del MASNAVI del famoso poeta místico musulmán Jalaal-ud-Din Rumi. Actualmente nada es más vital que un renacimiento religioso para defenderse de las mareas del materialismo, nihilismo (negación de toda realidad o todo crecimiento objetivo de la verdad) y hedonismo (doctrina que considera el placer como fin).  

En la actualidad la situación es mala, pero hay algunas señales esperanzadoras. Ciertamente parece haber un retorno a la religión en todo el mundo, del cual el RESURGIMIENTO ISLAMICO es el más espectacular aunque no la única manifestación. El Resurgimiento Islámico es, en verdad, uno de los fenómenos más esperanzadores de este siglo. Hay una búsqueda evidente por los valores espirituales o "postmaterialistas". Incluso los "cultos" nuevos son un síntoma de lo anterior, así que, al menos hasta cierto punto, suponen un signo esperanzador. El "retorno a lo tradicional" es visible incluso en las cosas más triviales de la vida diaria. Igualmente esperanzador es el auge de grupos de "Nuevos Filósofos" y "Nuevo Derecho" en muchos países. En las recientes elecciones de Estados Unidos (este artículo está fechado en 1981) el "Movimiento Religioso Nuevo Derecho" ha demostrado su fuerza. Por obvias razones numéricas el citado Movimiento Religioso Nuevo Derecho, está compuesto principalmente por católicos y protestantes conservadores, pero también incluye a musulmanes, hindúes, judíos, sijs, y budistas, así como la casi totalidad de los cristianos ortodoxos orientales de Estados Unidos.  

En resumen, la religión tiene más relevancia que nunca, SOLO la religión puede invertir la marcha hacia la decadencia. Sólo el futuro dirá si la religión revivirá o si el ateísmo y el materialismo continuarán extendiendo la decadencia y el declive.     

Contacto
Copyright © por la Ahmadiyya Muslim Community 1995-2007. Todos los derechos reservados.