RESUMEN DEL SERMÓN DEL VIERNES

 

Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam

19 de Agosto, 2005

 

(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del Viernes)

 

 

EL PRECEPTOR MÁS EXCELENTE

 

Hazur habló en su Sermón del Viernes del revolucionario cambio que la enseñanza del Santo Profeta (p.b.D.) produjo en la sociedad árabe, transformando a los ignorantes habitantes de Arabia en excelentes modelos de civilización. Hazur dijo que en aquella época los vicios reinaban por doquier. La mujer no poseía ninguna dignidad, hasta tal punto de que las niñas eran matadas al nacer, y la bebida, el juego y el adulterio eran considerados cualidades nacionales.

 

Refiriéndose a esta época, Dios menciona en el Santo Corán: “En verdad, Al-lah ha concedido un gran don a los creyentes suscitando de entre ellos un Mensajero que les recita Sus Signos, los purifica y les enseña el Libro y la Sabiduría; aunque antes de eso estaban ciertamente en un error manifiesto”.(3: 165). Este Mensajero purificó a esta gente enseñándoles civilización, cultura y altas cualidades morales, transformando a gente bárbara  en seres civilizados. Aquellos que desconocían la unidad de Dios comenzaron a postrarse ante Dios y adoptar la piedad y a mostrar unas cualidades morales que se han convertido en ejemplo para la humanidad.

 

Esta transformación solo fue posible gracias a la enseñanza del Santo Profeta (p.b.D.) quien, siguiendo la prescripción divina, dio el ejemplo más excelente en todas los aspectos de la existencia, y amonestó de la mejor forma, como dice este versículo:  Continúa exhortándolos, pues en verdad la exhortación beneficia a quienes creen”. El Santo Profeta (p.b.D.) comenzó amonestando a su familia con paciencia y constancia. Hazrat Anas cuenta que el Santo Profeta (p.b.D.), durante su trayecto hacia la mezquita, pasó durante seis meses por la puerta de su hija Fátima, para despertarle para la oración de Fállar, recitando el versículo “Dios quiere limpiaros de todo tipo de impurezas y desea purificaros.” Hazrat Ali también describe su modo de exhortación: “El Santo Profeta (p.b.D.) se dirigió por la noche a nuestra casa para despertarnos a mí y a Fátima para la oración de Tahayyud (oración de la medianoche). Tras ofrecer Nawafils (oraciones voluntarias) nos despertó de nuevo diciendo: “Levantaos para orar”. Dije: “Por Dios, que sólo podemos rezar las oraciones que están prescritas. Nuestras vidas están en manos de Dios y Él puede despertamos cuando desee.” El Santo Profeta (p.b.D.) regresó y, repitiendo mi frase, recitó el versículo: “La mayoría de los hombres son contenciosos”. Sin increparles, les hizo entender que su obligación era recordar a la gente y que su alegación era incorrecta.

 

Su deseo era que sus hijos adoptaran una vida sencilla de acuerdo con los mandamientos divinos y no sintieran anhelo por los bienes materiales. Para ello, les daba ejemplo con su propia actitud, sin mostrar nunca severidad. El Santo Profeta (p.b.D.), cuando emprendía algún viaje, acostumbraba a despedirse de su hija Fátima en último lugar y al regresar, en primer lugar. En una ocasión, a su regreso de un viaje vio una cortina colgando de la puerta de su hija y a sus amados nietos, Hasan y Husain, llevando dos brazaletes de plata. Al ver esto, se marchó. Su hija, al percatarse de lo sucedido, rompió la cortina y las pulseras de los niños. El Santo Profeta (p.b.D.) cogiendo a uno de ellos, le dijo que trajera un collar y dos pulseras artificiales para Fátima, pues al ser la plata una señal de ostentación, desaprobaba que su familia la exhibiera.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) quería que su familia estableciera altos valores morales y no consentía el mínimo agravio hacia nadie por parte de su familia.  En una ocasión su esposa Aisha hizo un comentario irónico respecto a la estatura de Safia, otra de sus esposas. El Santo Profeta (p.b.D.) le dijo que si sus palabras irónicas se vertieran en el océano, contaminarían toda el agua, queriendo decir, que una broma que parecía insignificante hubiera podido convertirse en un grave asunto capaz de producir altercados en la sociedad y que las personas cercanas a él deberían abstenerse de conducta semejante.

 

Por otro lado, sentía un gran amor por los niños y nunca les reprendía. En una ocasión, enseñó modales a un niño que comía ávidamente en frente suyo diciendo: “Antes de comer, recita bismil-lah, come con la mano derecha y come de lo que se halla enfrente tuyo”.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) decía insistentemente que había que decir la  verdad, pues la verdad equivalía al establecimiento de la Unidad de Dios. La primera lección que impartió a sus hijos era hablar la verdad, amonestando especialmente a las madres y  a los nuevos conversos a aferrarse a la verdad. En una ocasión oyó a una madre prometer algo a su hijo. Le dijo que de no haber cumplido su palabra, hubiera cometido el pecado de mentir.  

 

Respecto a la mentira dijo que la adoración y la mentira no pueden convivir juntas, pues Dios dice que la falsedad conduce a la idolatría. En una ocasión aconsejó a un hombre que deseaba purificarse y no conseguía abandonar los demás vicios, que cesara de mentir. Al abandonar la mentira, consiguió librarse de los demás vicios. El Santo Profeta (p.b.D.) sentía una gran aversión por este vicio. Dijo: “¿Queréis que os hable de los pecados capitales?: Asociar partícipes a Al-lah, la desobediencia a los padres, y la mentira y el testimonio falso”. El narrador dijo que repitió esto tantas veces que deseó que guardara silencio. 

 

La sospecha es otro vicio que crea una gran perturbación en la sociedad, creando rupturas en las relaciones familiares y odios mutuos. Dios dice en el Santo Corán: “!Oh creyentes! Evitad al máximo caer en las sospechas; pues algunas sospechas son ciertamente un pecado. No espiéis ni murmuréis de los demás” (49: 13). El Santo Profeta (p.b.D.) nos enseñó a librarnos de este vicio con su ejemplo. Por ejemplo, una noche iba en compañía de su esposa Safia, cuando pasaron dos ansaris que, al verle, apresuraron el paso. El Santo Profeta (p.b.D.) les aclaró que se hallaba en compañía de su esposa Safia. Al intentar defender su postura, les dijo que Satanás se introduce en el hombre como la sangre en sus venas.

 

También insistió en el buen trato a los vecinos. En este sentido dijo a un hombre que le preguntó cómo podía saber si obraba bien o mal, que si el vecino tenía una buena impresión suya, sus obras eran aceptables, de lo contrario, su actitud era reprobable. También dijo que el arcángel Gabriel insistía tanto en el buen trato al vecino que había pensado si debería convertirle en heredero suyo.

 

También enseñó la obediencia a las autoridades. Dice que es nuestra obligación obedecerles,  sea quien fuere quien ostente el cargo. Respecto a la patria, dijo que un musulmán debe acatar las leyes del país en que reside y convivir pacíficamente y exhortó a los gobernantes a emplear todas sus capacidades en el servicio del ciudadano y de la patria, no en aras de su bienestar personal.

 

El Mesías Prometido dice que el Santo Profeta (p.b.D.) es la personificación de todos los valores morales que se encuentran en los demás profetas por separado y que ha establecido el más alto estándar de moralidad. Dijo que su moralidad produjo una transformación espiritual sin paralelo en la historia, llevando a los árabes del abismo de la ignorancia a las más elevadas cimas morales y espirituales.

Nosotros tenemos la obligación de adoptar la buena conducta que el Santo Profeta (p.b.D.) nos ha enseñado y mostrarla al mundo para establecer una sociedad ideal.